Cuando pienso que todo va mejorando, mi subconciente se acuerda de recordarme que no está todo bien, saca a la luz en mis sueños todas esas cosas que de a poco quiero ir tapando para, -para bien o para mal- poder seguir... Se suponía que uno se iba a dormir para no pensar, no? O por lo menos yo hago eso, y ahora, cuando me quiero hacer la viva y escaparme de la realidad, enterrandola de a poquito, ésta me persigue hasta mis sueños, hasta ahí donde no me voy a poder escapar, donde voy a tener que hacerle frente. Y que bien me siento cuando le hago frente, cuando le digo todo lo miérda que me hizo, cuando -como a todos los involucrados- le pregunto ¿por qué? ¿qué te hice?, cuando me desquito, me desahogo, le grito con todas mis fuerzas... Y después está la parte "mala" del sueño, pero que en realidad es la más real, es la parte en que ella la defiende, sigue diciendo que lo que hizo su amiga está bien, y me grita a mi para defenderla a ella, y yo lloro, lloro mucho, lloro como siempre, pero no le importa, como siempre.
Y ahí me despierto, mas conciente que nunca de la realidad, sabiendo que pase lo que pase, yo ya no soy más su prioridad, ya no me va a elegir ni defender ante nadie. Yo ya no soy su mejor amiga, me lo demuestra en cada acto, en cada acto que yo me niego a ver, porque a pesar de todo yo la quiero y tengo la idiota ilusión de que un día me vuelva a querer como antes.
lunes, julio 19, 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)














No hay comentarios:
Publicar un comentario