-Espera, espera un momento, Bella- dijo con voz calmada-. Dime una cosa.
Hice una mueca de disgusto. No me apetecía pasar por esto. No sólo en ese momento, nunca. En mi vida no quedaba nada mas importante que Jacob Black, pero él parecía decidido a estropearlo todo.
-¿Qué?- murmuré con acritud.
-Te gusto, ¿Vale?
-Sabés que sí
-¿Más que cualquiera que los chicos que conoces?- permanecía tranquilo y sereno, como si mi respuesta no le importase o ya sabía cuál iba a ser.
-Y más que las chicas- señalé
-Pero eso es todo- sentenció. No era una pregunta
Era duro responderle, pronunciar esa palabra. ¿Se sentiría herido y me evitaría? ¿Cómo iba a poder soportarlo?
-Sí- susurré
Me dedicó una gran sonrisa.
-Pues no hay problema, ya sabes, como tú eres la que más me gusta y crees que estoy bien... Estoy preparado para ser sorprendentemente persistente.
-No voy a cambiar- repuse; oí el tono triste de mi voz a pesar de que había intentado que sonara normal.
Permaneció pensativo, sin hacer bromas.
-Se trata aún del otro, ¿verdad?
Me encogí. Resultaba extraño que supiera que no debía pronunciar su nombre, así como lo de la música en el coche. Me había calado en muchas cosas que yo no le había dicho jamás.
-No tienes por qué hablar de ello- me dijo.
Asentí, agradecida.
-Pero no te enfades porque te ronde, ¿vale?- Jacob me palmeó el dorso de la mano-. No me voy a rendir. Tengo tiempo de sobra.
Suspiré.
-No deberías desperdiciarlo en mí- le respondí, aunque quería que lo hiciera, en especial si estaba dispuesta a aceptarme tal y como yo me encontraba, es decir, como algo muy parecido a un objeto estropeado.
-Es lo que quiero hacer, siempre y cuando que te guste estar en mi compañía.
-No logro imaginarme cómo no voy a querer estar contigo- le respondí sinceramente.
Jacob esbozó una sonrisa radiante.
-Puedo vivir con eso.
-No esperes nada más- le previne mientras intentaba retirar mi mano. Él la retuvo con obstinación.
-En realidad esto no te molesta, ¿verdad?- inquirió mientras me estrechaba los dedos.
-No.
Suspiré. Era agradable en verdad. Sentía su mano mucho más caliente que la mía, que últimamente estaba demasiado fría.
-En ese caso, ¿cuál es el problema?
-El problema -le dije- es que esto tiene un significado diferente para mí que para ti.
-Bueno- su presa en torno a mi mano se tensó más-. Ése es mi problema, ¿no?
-Perfecto –refunfuñé-, pero no lo olvides.
-No voy a hacerlo. Ahora soy yo quién sujeta la granada sin seguro, ¿no? –espetó mientras me codeaba las costillas.
Puse los ojos en blanco. Supuse que si le apetecía hacer un chiste al respecto, tenía todo el derecho del mundo.
Rió entre dientes y sin hacer ruido mientras la yema de su dedo trazaba distraídamente diseños sobre el dorso de mi mano.
-¡Qué cicatriz tan rara tienes ahí! –dijo de pronto mientras me giraba la muñeca para examinarla-. ¿Cómo te la hiciste?
El índice de su mano libre recorrió la línea de la gran media luna plateada que apenas era visible en mi pálida piel. Torcí el gesto.
-¿De verdad esperas que recuerde dónde me hice todas las cicatrices?
Esperé a que los recuerdos se abatieran sobre mí y abrieran de nuevo el hueco en el pecho, pero, como ocurría tan a menudo, la presencia de Jacob me mantuvo en una pieza.
-Está fría –musitó mientras presionaba suavemente la zona donde James me había cortado con sus colmillos.
(…)
Bajamos los cristales de las ventanillas para dejar que el frío aire nocturno entrara en el coche, ya que albergábamos la esperanza de que eso ayudara a Mike. Enrosqué los brazos alrededor de mi cuerpo para mantenerme caliente.
-¿Tienes frío otra vez? –preguntó Jacob, que me rodeó con el brazo antes de que pudiera responderle.
-¿Tú no?
Negó con la cabeza
-Debes de tener fiebre o algo así –refunfuñé. Estaba helando. Le toqué la frente con los dedos y tenía la cabeza caliente.
-Vaya Jake… ¡Estás ardiendo!
-Me siento bien –se encogió de hombros-. Estoy sano como un roble.
Torcí el gesto y le volví a tocar la cabeza. La piel ardía al contacto con mis dedos.
-Tienes las manos heladas –se quejó.
-Tal vez sea yo –admití.
(…)
Jacob permaneció en silencio y pensativo. Su brazo me rodeaba y, con el viento que soplaba, lo agradecí, ya que así conservaba el calor.
Mantuve la mirada fija en el parabrisas, consumida por una inmensa culpa.
Era un gran error alentar a Jacob. Puro egoísmo. No importaba lo mucho que intentara dejarle clara mi posición, no lo había hecho lo bastante bien si él guardaba alguna esperanza de que aquello pudiera acabar en otra cosa que no fuera pura amistad.
¿Cómo se lo podía explicar para que lo entendiera? Yo era una cáscara vacía. Había estado completamente hueca, como una casa desocupada –y declarada en ruinas-, durante meses. Ahora había mejorado un poco. El salón estaba en mejor estado, pero eso era todo, sólo una pequeña habitación. Él se merecía lago mejor que eso, mejor que una casa con una sola habitación, en ruinas y a precio de saldo.
De alguna manera, sabía que no le iba a alejar de mí. Lo necesitaba demasiado, aunque fuera egoísta por mi parte. Tal vez podía mostrarle con mayor claridad mi postura para que me dejara en paz. La idea me hizo estremecer y Jacob me estrechó con más fuerza.
(…)
-¿Me llamarás en cuanto llegues? –le pregunté con ansiedad.
-Claro que sí.
Arrugó la frente y miró fijamente la oscuridad sin dejar de morderse el labio.
Abrí la puerta para salir, pero me agarró suavemente por la muñeca y me retuvo. Volví a notar su piel candente sobre la mía.
-¿Qué ocurre Jake?
-Hay algo que quiero decirte, Bella, pero me parece que va a sonar un tanto cursi.
Suspiré. Aquello iba a ser más de lo mismo, igual que en el cine.
-Adelante.
-Es sólo esto: sé lo infeliz que eres y que tal vez esto no te ayude en nada, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí. No voy a dejarte caer, te prometo que siempre podrás contar conmigo. Guau, sí que suena cursi. Pero lo sabes ¿no? ¿Sabes que nunca jamás te voy a hacer daño?
-sí, Jake. Lo sé, y ya cuento contigo, probablemente más de lo que piensas.
La sonrisa rota se extendió por su rostro como un amanecer grabado a fuego en las nubes. Quise cortarme la lengua. No le había dicho ninguna mentira, pero debería haberlo hecho. La verdad era un error que le iba a hacer daño. Yo debería desanimarle.
(…)
Dios sabía que nunca había pretendido aprovecharme de Jacob, pero no pude evitar pensar que la culpa que sentía en ese momento quería decir que lo había hecho.
Más aún, jamás había tenido intención de quererle. Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder de destruirte.
A mí me habían roto más allá de toda esperanza.
Pero yo necesitaba a Jacob, lo necesitaba como si fuera una droga. Lo había usado como una muleta durante demasiado tiempo, y ahora estaba más enganchada de lo que había planeado volver a estar con nadie. No soportaba la idea de hacerle daño ni tampoco podía impedirlo. Él pensaba que el tiempo y la paciencia me cambiarían, y yo sabía que, a pesar de que era un error total, le iba a dejar intentarlo.
Era mi mejor amigo, siempre iba a quererle, pero eso nunca jamás iba a bastar.
Luna Nueva – Stephenie Meyer.
Había vivido un amor muy intenso, que todavía me hacía estremecer cuando pensaba en ello, y él simplemente se había limitado a estar ahí, siempre que yo lo necesitase, siempre que yo pensaba que me iba a partir en dos del dolor, de recordar que el otro no estaba. Así fue haciéndose indispensable en mi vida, sin que yo lo notara, sin ser consiente de lo dependiente que me estaba volviendo. Podía sentir como ese dolor que llevaba dentro, se adormecía cuando lo tenía cerca, lo bien que me hacía, aunque sólo hiciera eso, adormecer el dolor, porque en verdad, el dolor nunca se iba, siempre estaba ahí, demasiado real para desaparecer, demasiado real, como había sido mi viejo amor, que aún estaba tan vivo dentro de mi, como si todos esos meses que transcurrieron desde nuestra separación nunca hubiesen existido, tan vivo como el primer día.
Pero me daba pena por él, me llegué a sentir sucia y egoísta, yo sabía que mis intenciones nunca habían sido malas, porque sinceramente disfrutaba de su compañía, me encantaba estar con el, incluso más de lo que me hubiera imaginado en un principio, pero las cosas se me fueron de las manos, sus sentimientos hacia mi se habían vuelto demasiado fuertes y yo no podía sentir lo mismo, porque ese lugar de mi corazón siempre estuvo y estará ocupado.
Tampoco soportaba la idea a estar lejos suyo, o dejarlo libre para que haga su vida, por más egoísta que fuera, esa idea sólo lograba hacer un agujero en mi pecho, uno más pequeño, junto al que ya llevaba desde hacía meses, y que solo él lograba adormecer.
martes, julio 29, 2008
lunes, julio 28, 2008
sábado, julio 12, 2008
triangulos
sisi, definitivamente los odio, a los que sean, de todo tipo, no me agradan, llegue a detestarlos, hasta a los ''triangulos perfectos''. algo siempre sale mal, alguien siempre se siente mal, no sirven para nada y tampoco los entiendo, me ponen de mal humor, me entristecen tambien.
listo era un desahogo necesario que queria subir hace dias pero no me andaba internet ¬
listo era un desahogo necesario que queria subir hace dias pero no me andaba internet ¬
lunes, julio 07, 2008
domingo, julio 06, 2008
martes, julio 01, 2008
1º DE JULIO
EMPEZÓ EL MES 7
SIGO SIN HABER HECHO NADA CON MI VIDA :)
POR LO MENOS 'CREO' QUE SE PARA DONDE ENCAMINARLA
O ESO INTENTO...
START LA SEMANA DE LA DULZURA :F
1 MARROC
1 SHOT
1 CHUPETIN ÁCIDO
1 OREO
2 MELVAS
MAÑANA VAMOS POR MAS (¿)
DORMIRRRRRRRRRRR
SIGO SIN HABER HECHO NADA CON MI VIDA :)
POR LO MENOS 'CREO' QUE SE PARA DONDE ENCAMINARLA
O ESO INTENTO...
START LA SEMANA DE LA DULZURA :F
1 MARROC
1 SHOT
1 CHUPETIN ÁCIDO
1 OREO
2 MELVAS
MAÑANA VAMOS POR MAS (¿)
DORMIRRRRRRRRRRR
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