Qué difícil es elegir cuando no hay opciones malas. Cuando no es elegir entre el bien y el mal, sino dos cosas que hacen bien. Pero, ¿Cuál será la que en definitiva la que mejor nos haga? ¿Cómo ignorar el miedo que tenés de equivocarte en una elección? De sentir que si te arrepentís, no hay marcha atras. Que cuando volviste, la otra persona ya esta a 20 cuadras. ¿Qué hacer para ignorar que el otro ya no demuestre el mismo interés? ¿Será una técnica? ¿Se habrá dado cuenta que es eso lo que funciona y me hace pensar en el? o, ¿realmente no le importo más y estaba esperando que le de el okey para salir corriendo?Que difícil es calzarse los zapatos y salir a caminar sin miedo de pisar mierda por ahí y caernos. Es una angustia enorme que pareciera que acaparara todo el cuerpo y te dejara totalmente inútil para cualquier cosa que intentes hacer. Te impide pensar en otra cosa que no sean tus opciones, tu elección. En qué es lo que te conviene. La historia de cada una de ellas. El futuro que imaginás (erróneo seguramente), el presente que se te esta yendo por pensar en que será lo mejor. Y a todo esto pensas en eso: en el tiempo que estás perdiendo. En que, tal vez, ninguna de las opciones sea tan sólida como para esperar a que se te aclare el panorama... y, tal vez, te quedes sin el pan y sin la torta. Es lo mejor, dirían algunos.. claro, ¿si no es sólido para qué lo querés? Pero después de tanto tiempo, es tan difícil pensar que no es sólido.. que nada de lo que pasó fue sólido..¿Pero lo que me pasa a mi? ¿eso sí es sólido?¿que hoy me plantee todas estas dudas me permite decir que viví algo sólido?¿Por qué nos cansamos? ¿Por qué se nos agotan las ganas con tanta facilidad? ¿Por qué aunque uno ponga todo el esfuerzo del mundo, siente que es imposible volver atrás? Nos obligamos a sentir lo que en algun momento sentimos porque de alguna forma creemos que le debemos algo al otro, nos sentimos en deuda. Pero estamos quedando en deuda con nosotros mismos. Con lo que sentimos, lo que nos pasa, lo que nos mueve. A eso tenemos que apuntar... a lo que pasa hoy. Lo que queremos que pase mañana. No a lo que pasó. A algo que vivimos que pudo haber sido hermoso pero.. como bien dije, pasó. Cuesta tanto desprenderse del pasado, aún cuando los recuerdos no sean los mejores. ¿Tanto sufrí al pedo? ¿Tanto mal permití que me hagan para ahora irme como si no hubiese pasado nada? ¿Y si lo extraño? ¿Y si lo necesito? ¿Y si creo que estoy bien y al tiempo me arrepiento?¿Por qué vivimos con ese miedo? ¿No es que de las experiencias se aprende y nunca hay que arrepentirse sino aprender de lo que cada una de ellas te deja?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)














No hay comentarios:
Publicar un comentario