sábado, marzo 28, 2009

Sábados

No por nada es el día que más me gusta de la semana.
Parece que el tiempo no hubiera pasado, como si volviera a tener 5 años. Esa sensación entre alegría y ansiedad que me agarra a partir de las 11 de la mañana, cuando se que falta poco para que llegue mi papá a la 1, y me venga a buscar para llevarme a su casa y pasar el fin de semana. Más allá de que ahora tenga 17 años y lo vea todas las veces que quiero, experimentar esa sensación es inevitable, me trae recuerdos de la infancia.
Cómo me gustaba que lleguen los Sábados al mediodía! Ibamos a comer a Jimmy, siempre. Nos compraba un helado y jugabamos horas en los jueguitos con mis hermanas, y mi viejo sentado ahí esperando a que nos cansemos. Después cuando llegábamos a casa era salir a la vereda a jugar con los chicos, o esperar a que alguno nos tocara el timbre en verano para ver si se podían meter a la pileta con nosotras. Que manera de ser feliz! A la tardecita siempre la llamaba a Mara para que venga a dormir a casa, las noches en vela, imaginando miles de cosas. Domingo: infaltable el asado de papu en el almuerzo. Pero para eso antes ya habíamos agarrado las bicis para ir por la calle de las huellitas hasta la cancha de tenis donde jugaba la tía para decirle que la esperabamos a comer, y ya habíamos ido hasta lo de José a comprar la Coca-Cola.
Creo que a mi me gustan los fines de semana más que al resto de las personas.
Ahora ya saben el porqué.

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